EL VALOR DE MI CULTURA

EL VALOR DE MI CULTURA

A temprana edad descubrí la diferencia entre yo y mis otros compañeros de clase, tenía y tengo un nombre difícil de pronunciar, así que acepte que me lo cambiaran. El primer paso fue abandonar mi propio nombre y luego avergonzarme de cuando iba con las manos pintadas de henna a la escuela -podía ver el rechazo que les producían mis manos a mis compañer@s- que con tanto esmero mi madre me había arreglado la noche anterior. Así empezó mi historia con la multiculturalidad, empecé a comprender que había culturas buenas y culturas malas, y cuanta más conocía, más entendía que el sistema cultural es jerárquico.

En la escuela, nunca he tratado mis festividades, pero sí que he festejado la navidad, aunque considero que es una celebración muy entrañable, nunca me he sentido representada y tampoco entendía el por qué no era fiesta los días importantes para mí y mi familia.

A lo largo de mi vida he visto a personas adaptarse a la cultura de aquí, porque inconscientemente ya percibían la suya -como un concepto negativo- he podido presenciar cómo algunos individuos intentaban cambiar su acento, árabe, latino, entre otros, porque les avergonzaba ser clasificados en una idea prejuiciosa.

Nuestra sociedad ya establece un proceso de interculturalidad, que a veces, se produce de forma inconsciente. El gran problema se halla en la percepción social que hay de otras culturas, que no sean la dominante. Para cambiar esta idea tenemos que concienciar y trabajar a través de las instituciones públicas. Porque quizá, si mi profesora hubiera explicado que la henna que llevaban mis manos, era tan solo un tinte natural y temporal -que se ponían para celebrar algunas festividades importantes- mis compañeros podrían haber entendido muchas cosas y yo no habría dejado de llevar mis manos pintadas de henna.

Tenemos que tener en cuenta la importancia de dar un espacio para todas las personas, para que se sienten representadas. Porque la cultura no solo supone sólo una canción o un plato tradicional, sino la identidad propia de cada individuo, y por eso debería ser respetada.

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