¡No a la guerra!

¡No a la guerra!

Dicen que en una guerra la primera víctima es la verdad y, en este siglo de la información, la desinformación se apodera desde hace mucho de esa verdad y ésta es víctima ya antes del primer disparo.

Hoy, sobre las 04 de la madrugada, según fuentes como TV3, Rusia ha disparado sobre Ucrania. A partir de este momento estamos, desde 1992, en el minuto más cercano a un conflicto bélico que podría traducirse en una tercera guerra mundial. Y tardaremos en saber los motivos reales dado que la verdad ya ni si quiera ha sido la primera víctima, sencillamente no existía desde antes de la orden de ataque.

También es pronto para poder sacar conclusiones y corremos el riesgo de precipitarnos en expresarnos de forma grandilocuente, pero nunca es tarde para pedir el fin de cualquier conflicto armado, para decir No a la guerra y para pensar que la sociedad del siglo XXI ya debería haber aprendido de sus errores, por lo menos de aquellos que ya sabemos que acabarán con la vida de miles de personas inocentes, aquellas víctimas que comenzarán a aparecer desglosadas por clases: civiles, militares, etc. No es tarde para pedir que la violencia nunca sea la solución y para reivindicar que las armas nunca son herramientas de paz. Porque el conflicto nunca aparece de la noche a la mañana, se va generando a fuego lento hasta que llega a su punto de ebullición, es nuestra responsabilidad como sociedades modernas y supuestamente maduras, saber resolver los conflictos sin llegar a apretar ningún botón que haga saltar la casa de nadie.

Lejos de los buenísmos, tenemos memoria y sabemos que este suceso es otra gota más que colma el mismo vaso, que se une a los muchos conflictos bélicos que hay sobre el planeta, muchos de ellos son los que llevan a miles de personas a morir en el Mediterráneo o a quedar atrapadas en campos de refugiadas ante la quietud de la misma Europa a la que le pedimos que haga todo lo necesario para evitar un conflicto bélico y, aunque no queramos, somos y seremos testigos de lo que acontecerá: no seamos cómplices a través de nuestros silencio.

¡No a la guerra!

 

 

 

 

 

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